He de confesar que mis
nenes ya son adultos.
Pero, siempre serán mis
nenes.
Bien me acuerdo mis
años en México cuando
celebrábamos esta fecha
tan especial.
Supongo que los nuestros
que viven aquí hacen algo
especial. Lamentablemente,
no creo que los gringitos
tengan algo parecido.
Recuerdo a los míos, mis
estudiantes, y hasta los
niños que veo en la calle.
Tal vez lo más importante
es que nosotros nunca
debemos olvidar el niño
en nuestras entrañas . . .
Felicidades!